Compasión Espontánea
Garchen RinpocheLa compasión con esfuerzo surge al cultivar el pensamiento: “Todos los seres sintientes han sido mis padres en una vida pasada”. Se habitúa percibiendo a todos los que uno encuentra como familia.
Por ejemplo, ves a una persona mayor como tu madre o padre, a una persona más joven como tu hijo, a una persona de tu misma edad como tu hermano o hermana. Cultivas esto hasta que nazca un gran amor por todos los seres.
La compasión con esfuerzo requiere un objeto de compasión. La compasión sin esfuerzo surge cuando descansas en la naturaleza de la mente. ¿Cómo?
Cuando ves tu propia naturaleza verdadera, es muy dichosa, una gran alegría. Entonces comprendes por experiencia personal que esa felicidad sublime realmente existe, pero que ilimitados seres sintientes no la han visto. Quien no ha experimentado esta naturaleza sufre enormemente.
Ordinariamente, pensamos que algunas personas tienen gran felicidad y no muchos problemas —la gente rica, por ejemplo—. A pesar de que los ricos a veces sufren aún más, para decirlo brevemente, todo aquel que no ha visto la naturaleza de la mente sufre.
Cuando realizas eso, al ver la verdadera felicidad surge una inmensa compasión. La compasión sin esfuerzo no requiere un objeto de compasión.
Para que surja tal compasión, primero debes experimentar la naturaleza de la mente: cómo los pensamientos y las aflicciones se disuelven en el espacio inmutable de la consciencia atemporal sin rechazar ni aceptar.
Esta es una naturaleza muy feliz. Al ver esto, surge natural y espontáneamente la compasión por todos aquellos que no han podido ver esto antes. Si uno no ha visto la naturaleza naturalmente dichosa de la mente, está destinado a sufrir.
¡Me inclino ante el gran tesoro del amor incondicional, Chenrezig!