Balance entre Relajación y Tensión

Esto incluye tres tipos de śamatha: uno sin objeto como soporte, uno sin la respiración como soporte y uno sin características.

Lo que estos tres tienen en común es que no tienen objeto de enfoque; la mente permanece de manera más natural.

En el contexto de la meditación sin un objeto focal, existen dos métodos que se aplican según sea necesario. Uno consiste en intensificar el enfoque y el otro en relajarlo. Debes hacer ajustes constantes dependiendo del estado de tu mente al meditar.

Por ejemplo, no es bueno que te concentres en exceso durante tu meditación. Cuando la mente está demasiado tensa, te sientes incómodo, es algo casi doloroso. La mente se cansa con facilidad si el enfoque es demasiado tenso. Si te esfuerzas demasiado por enfocarte, te agotas.

El otro extremo es estar demasiado relajado. Si te relajas demasiado, no logras enfocarte en absoluto. No puedes mantenerte erguido y eso conduce a la somnolencia. Este es el peor tipo de somnolencia.

La somnolencia que surge por un exceso de enfoque es un poco mejor, porque hay cierta claridad. Pero la somnolencia que surge por estar demasiado relajado conducirá al sueño y a la falta de claridad.

Por lo tanto, esa es una forma de somnolencia peor. Debes intensificar el enfoque o aplicar relajación según sea necesario.

En los momentos en que te sientas aletargado y embotado, necesitas aplicar más enfoque. Cuando te sientas demasiado tenso, necesitas relajarte un poco.

Tienes que hacer ajustes constantes de esta manera. Debes aumentar el enfoque cuando sea necesario y relajarlo cuando sea necesario, buscando un punto medio entre ambos.

Existe un ejemplo en las enseñanzas del Buda sobre śamatha. El Buda enseñó cómo practicar la moderación perfecta entre el enfoque y la relajación al instruir a un discípulo que tocaba la guitarra.

Él le preguntó: “¿Eres realmente bueno tocando la guitarra?”. El discípulo respondió: “Soy un experto tocando la guitarra”. Tal vez puedas identificarte con eso; hay muchos músicos entre ustedes.

Entonces el Buda le preguntó al músico: “¿Qué produce el mejor sonido: las cuerdas que están muy tensas o las cuerdas que están muy flojas? ¿Qué producirá el mejor sonido?”.

El discípulo respondió: “Debe haber moderación. Deben estar en un punto intermedio, ni muy tensas ni muy flojas”.

Entonces el Buda dijo: “La meditación debe practicarse de la misma manera: ni muy tensa ni muy relajada, tal como las cuerdas de una guitarra”.

Ese es un ejemplo y se puede aplicar a todo tipo de instrumentos. Nada que se lleve al extremo producirá una experiencia agradable.

Por ejemplo, tocar los tambores demasiado fuerte lastima los oídos. Debe existir una medida justa para producir el sonido perfecto. Lo mismo ocurre con cualquier tipo de instrumento; siempre existe una medida justa.

Del mismo modo, para nuestra meditación, debe existir la medida justa entre un exceso de enfoque y demasiada relajación; un punto medio. Esta es la instrucción más importante aquí.

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A veces necesitamos estar un poco más tensos, concentrados, luego a veces necesitamos soltarnos, relajarnos. Depende del individuo. Algunos se lo toman muy, muy en serio, están muy tensos. Están tensos de esa manera. Y eso tampoco trae un buen resultado. Eso puede traer consigo un efecto secundario, como tener dolores de hombros o rigidez, o presión. Esas cosas pueden surgir, así que tienes que relajarte y estar suelto siempre.

Algunas personas toman las instrucciones “relájate, relájate y relájate”, de modo que se vuelven tan relajadas, y luego se vuelven descuidadas. Duermen mucho y luego dicen que practican la no-meditación. Esas personas necesitan un poco más de alerta. Necesitan un poco más de intensidad o entusiasmo. Depende del individuo. Tienes que ver por ti mismo, qué se experimenta en ti mismo.

Una vez un músico de guitarra conoció al buddha y pidió instrucción sobre cómo meditar. Dado que el buddha sabía que él era guitarrista, el buddha preguntó: “¿El sonido de la guitarra es mejor cuando la cuerda está demasiado tensa?”. El guitarrista respondió: “No”. Y el buddha preguntó: “¿Es el sonido mejor cuando la cuerda está muy floja?”. “No”. El buddha preguntó entonces: “¿Cómo se produce el mejor sonido de la guitarra?”. El guitarrista dijo: “Ni muy tensa, ni muy floja, en su punto justo”. Entonces el buddha dijo: “Debes meditar así. Ni muy tenso, ni muy flojo, en su punto justo”. Lo que sea necesario para cada individuo.

Esta meditación, en cierto modo, es muy fácil. No cuesta nada. Solo necesitas permanecer consciente, mantener la atención plena y relajarte. Tu mente está dentro de ti. No tienes que conseguir tu mente de otro lugar. Está en la palma de tu mano. Está contigo siempre, veinticuatro horas al día. Así que es muy fácil. No hay dificultades si sabemos cómo manejar las cosas, si sabemos cómo practicar esto.