Buda de la Medicina
El Sanador Supremo, cuando era un bodhisattva, hizo doce votos, los cuales ahora cumple gracias a la dependencia mutua entre sus aspiraciones y el karma y la devoción de los seres.
Iluminar innumerables mundos con su radiancia, calentarlos y hacerlos brillar, y que todos los seres estén adornados con las treinta y dos marcas mayores y ochenta menores.
Manifestar un cuerpo puro como berilo azul, radiante y glorioso, cuya luz guíe incluso en la oscuridad y favorezca la práctica virtuosa.
Con sabiduría y medios hábiles inagotables, proveer riqueza ilimitada a los seres, sin que nadie …

El Sanador Supremo, cuando era un bodhisattva, hizo doce votos, los cuales ahora cumple gracias a la dependencia mutua entre sus aspiraciones y el karma y la devoción de los seres.
Iluminar innumerables mundos con su radiancia, calentarlos y hacerlos brillar, y que todos los seres estén adornados con las treinta y dos marcas mayores y ochenta menores.
Manifestar un cuerpo puro como berilo azul, radiante y glorioso, cuya luz guíe incluso en la oscuridad y favorezca la práctica virtuosa.
Con sabiduría y medios hábiles inagotables, proveer riqueza ilimitada a los seres, sin que nadie carezca de nada.
Reconducir a quienes siguen caminos erróneos hacia el estado de buda y guiar a oyentes y budas solitarios hacia el Gran Vehículo.
Hacer que quienes estén cerca practiquen conducta pura; que quienes oigan su nombre mantengan los tres votos con disciplina incorrupta y no caigan en reinos inferiores.
Que quienes padecen discapacidades, enfermedades o deterioro físico o mental, al oír su nombre, recuperen sus facultades y su integridad corporal.
Que los enfermos, vulnerables, pobres y sin auxilio, al oír su nombre, vean apaciguadas sus dolencias y vivan sanos hasta alcanzar el estado de buda.
Que las mujeres que deseen liberarse de las desventajas asociadas a su género renazcan como hombres hasta alcanzar el estado de buda1.
Liberar a los seres de los lazos de Māra, establecerlos en la visión correcta y enseñarles gradualmente la conducta del bodhisattva.
Liberar del miedo, castigo, persecución y sufrimiento a quienes estén oprimidos por autoridades o violencia, mediante el poder de su mérito.
Satisfacer el hambre y la sed con alimentos excelentes, y luego colmar a los seres con la dicha del Dharma.
Proveer vestimenta, ornamentos y cuanto deseen a quienes sufren pobreza y desamparo, aliviando su miseria y cumpliendo sus aspiraciones.
La idea de que las mujeres no pueden alcanzar el estado de buda debido a “un renacimiento inferior” es claramente una enseñanza provisional que se acomoda al contexto cultural de la época; es decir, palabras dirigidas a quienes se aferran a puntos de vista y necesitan una enseñanza provisional para continuar en su camino, pero que no corresponden a la realidad última o definitiva. Esto se demuestra claramente en historias como la de Tārā y muchas otras. ↩︎