Alcanzar la Budeidad a través del Yoga del Yidam

La Naturaleza de la Budeidad

La gente generalmente piensa que la budeidad es algo muy lejano. Pero esto no es así. Todos los budas emergen de los seres sintientes.

Por ejemplo, el Buda Śākyamuni fue una vez hijo de Śuddhodana; Ārya Tārā fue una vez una princesa.

El término tibetano para buda es sanggyesang significa “despejado” y gye significa “expandido”. Es decir, cuando el aferramiento dualista ha sido despejado, la mente se expande, fusionándose en el espacio del dharmakāya.

Algunos pueden preguntarse qué sucede o a dónde se va cuando se alcanza el despertar. La respuesta es que tu mente, libre de cualquier punto de referencia, penetra totalmente la esfera de los fenómenos.

A través del cultivo de las etapas de creación y perfección, aquellos de facultades más altas, como Milarepa, se convertirán en budas en sus propias vidas, manifestando el dharmakāya en el primer bardo. Si no eres capaz de alcanzar la budeidad en esa primera coyuntura, entonces es posible hacerlo en el segundo bardo.

La liberación en el bardo

Al despertar del sueño, por lo general surgen pensamientos desordenados como: “¿Dónde estoy? ¿Quién soy?”. Así, desde el primer instante de conciencia, existe una sensación del yo. Sin embargo, al entrenar en los yogas de la etapa de creación, recuerdas continuamente a la deidad con una mente de gran amor, recitando su mantra y visualizando una aproximación de su forma en tu mente.

Como resultado, al momento de despertar, recordarás y te transformarás en la deidad y el mantra, purificando las propensiones del cuerpo y el habla.

Al haber entrenado de esta manera, aquellos de facultades medias se liberarán en el saṃbhogakāya durante el segundo bardo. Es decir, tan pronto pienses: “Ahora he muerto”, por el poder del amor, el pensamiento de la deidad surgirá de inmediato en tu mente. Así, la mente se transformará en cualquier deidad que hayas practicado.

En ese preciso instante, la mente habrá sido sometida por la deidad. Esto se debe a que la mente, similar a un espejo, se libera del aferramiento a un yo en el momento en que recuerdas a la deidad. De este modo, las cualidades inherentes de la naturaleza búdica se manifiestan en ese momento.

Quien esté libre de aferramiento dualista se transformará en la deidad. Incluso una persona con aferramiento dualista será como un niño pequeño sentado en el regazo de su padre o madre, la deidad yidam. Tales son los beneficios de meditar una y otra vez en la forma y el mantra de la deidad.

Incluso aquellos de facultades menores, que no logran liberarse en el dharmakāya o el saṃbhogakāya, de todos modos deberán convertirse en budas como nirmāṇakāyas en el tercer bardo, debido a haber obtenido el empoderamiento en el Vehículo Vajra del Mantra Secreto. Estas son algunas de las formas en que los budas realmente se manifiestan de entre los seres sintientes.

Finalmente, incluso para quienes no tengan tal logro en el momento de la muerte, existe una gran bendición por haber establecido una conexión con estas prácticas.

Por ejemplo, se dice que si recibes un empoderamiento tántrico pero no practicas nada en esa vida, recibirás nuevamente el empoderamiento después de siete vidas y entonces podrás comprometerte con la práctica.