Los Tres Aspectos de la Etapa de Creación

La práctica de la deidad tiene tres aspectos: la visualización clara, el recuerdo de la pureza y el cultivo del orgullo divino.

Idealmente, los practicantes avanzados pueden practicar exactamente como se enseña en el tantra; pueden visualizar con mucha claridad, recordar la pureza y demás. Practicar de este modo es muy poderoso.

Pero para un practicante principiante que no es capaz de realizar todo eso, lo más importante es el orgullo divino.

Para resolver la duda: “¿Soy realmente la deidad o no?”, lo importante para el principiante es adquirir la confianza de ser realmente la deidad. Ante todo, estamos conectados con la deidad sobre la base de la naturaleza búdica. Nuestra naturaleza búdica es la misma que la de la deidad.

Por ejemplo, si tienes cien focos diferentes, aparecen como cien luces distintas, pero en última instancia, hay una sola luz.

Del mismo modo, la naturaleza de la mente es exactamente la misma en los budas y en los seres sintientes. Cuando practicas vipaśyanā y ves que tu mente es muy clara y vasta como el espacio, al ver eso, puedes comprender y desarrollar la confianza de que el contínuum mental vacío es una base única en la que eres uno con la deidad.

Idealmente, comprendes la naturaleza no dual de la mente, la conciencia no dual. Y si comprendes eso, puedes entender cómo tu mente es realmente no dual con respecto a la deidad.

O bien, primero podemos pensar que nuestros amigos más cercanos son iguales a nosotros; por ejemplo, puedes pensar: “Nosotros dos tenemos la misma mente”.

Dado que tenemos la misma mente, ¿cuál es la diferencia entre nuestra mente y la de la deidad?

La diferencia es que la deidad también posee gran compasión. Por lo tanto, si cultivas amor y compasión, cada vez que surja la gran compasión en tu mente, puedes confiar en que tu mente es realmente la mente de la deidad. Cuando comprendas esto, te esforzarás por cultivar la compasión.